NACIONALES  28 de mayo de 2018

El Gobierno volvió a enfrentar a Cristina y ella aceptó el desafío

Mauricio Macri decidió grabar el mensaje durante el fin de semana tras una serie de consultas con su equipo más íntimo. El sábado, por caso, había almorzado junto a Elisa Carrió y su mujer en la quinta familiar Los Abrojos, una costumbre que repite cada tanto.

El mensaje, de casi nueve minutos, se grabó esta mañana en las oficinas que el Presidente tiene en Olivos antes de volar hacia Casa Rosada. Lo hizo acompañado del ministro Francisco Cabrera -con Marcos Peña de viaje por Cuba, detrás de cámara supervisaba Fernando de Andreis y parte del equipo de comunicación-, con la excusa del programa lanzado por los ministerios de Producción y Energía que permite calcular el ahorro de energía en los hogares por, por ejemplo, el cambio de las lámparas convencionales a las de bajo consumo.

Es la tercera vez en poco más de un mes que Macri utiliza esta metodología de comunicación oficial, una virtual cadena nacional. Todas directamente relacionadas al debate por los aumentos de tarifas.

La primera fue el 23 de abril, desde Vaca Muerta: el jefe de Estado insistió en el ahorro en el consumo energético y pidió a gobernadores e intendentes por la eliminación de impuestos en las facturas de los servicios públicos.

   

La segunda, hace tres semanas, fue en Casa Rosada. En menos de tres minutos, anunció el inicio de las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en medio de la crisis cambiaria y de la discusión sobre tarifas con la oposición, que veinticuatro horas después respondió con la media sanción en Diputados.

Macri dedicó la primera parte de su mensaje de esta mañana a criticar los subsidios y el costo de la energía de la última década, a ahondar en el ahorro en el consumo y de las inversiones de las empresas y en la aceleración de la reducción del déficit fiscal. Y en ratificar los aumentos vigentes. "Sé que no es fácil", reconoció.

Pero el pasaje medular de su discurso recién apareció sobre el final. Fue cuando les habló a los gobernadores y senadores del PJ: "Demuestren que existe un peronismo responsable y confiable que no se deja conducir por las locuras de Cristina Fernández de Kirchner".

El Presidente decidió dar su sorpresivo discurso con una inusual dureza con el objetivo casi exclusivo de dejar asentada esa frase, en vísperas de la votación especial del miércoles en la que la oposición le daría sanción definitiva al proyecto de Diputados, y que se encamina hacia el seguro veto presidencial. "Que ellos (por el PJ) paguen su parte del costo", explicaban desde el entorno de Macri tras la difusión del mensaje, en el que además aludió a "leyes mágicas que suenan bien".

El Gobierno apela de nuevo a la ex presidente, que hace semanas que no se le escucha la voz. Esta vez para intentar compartir el costo político del veto. Una jugada riesgosa que tensa las negociaciones. Y que la ex mandataria decidió aceptar.

Minutos después del discurso, Cristina recogió el guante. "Tratar de loca a una mujer. Típico de machirulo", respondió a través de su cuenta de Twitter que hacía tres días que no utilizaba.

El Gobierno volvió a subir al ring a la ex presidente, una estrategia que le sirvió a Macri durante sus primeros dos años de mandato y que tuvo siempre a Jaime Durán Barba como uno de sus grandes impulsores. En las elecciones legislativas del año pasado, Cambiemos le ganó en la provincia de Buenos Aires con un candidato de mucho menor rango como Esteban Bullrich.

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