NACIONALES

26 de enero de 2017

Decían que crecía, pero el empleo cayó

Los puestos de trabajo registrados en el sector privado volvieron a disminuir en diciembre; 0,5 por ciento contra noviembre y 0,7 interanual. Macri había dicho que la economía había empezado a crear empleo desde el mes anterior, pero las estadísticas oficiales lo desmintieron.

l relato sobre los brotes verdes en la economía regresó, pero las estadísticas laborales oficiales no lo acompañan. En diciembre, el empleo formal en el sector privado registró un retroceso de 0,5 por ciento frente a noviembre. La industria manufacturera y la construcción se mantienen como los sectores con las caídas mensuales más relevantes en la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) elaborada por el Ministerio de Trabajo: 0,6 y 4,0 por ciento respectivamente. Desde la cartera que encabeza Jorge Triaca aseguraron que la magnitud de la caída en la construcción responde a factores estacionales. Pero el declive se sostiene incluso cuando se descuenta ese elemento. 

Noviembre había sido presentado por el presidente Mauricio Macri como un quiebre en la tendencia contractiva, pero ese impulso no se observa. Los registros administrativos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestran a lo largo de los últimos meses que el proceso de destrucción masiva de empleo asalariado registrado está frenado, pero esos datos no exhiben indicios de una recuperación como la que promociona la Casa Rosada. En noviembre, la variación mensual mostró un alza de 23.441 empleos. Destacado por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, al salir ayer de una reunión con el presidente Mauricio Macri, el mismo dato pero sin los efectos estacionales arroja para ese mes una baja de 1740 puestos (ver aparte). De acuerdo con los datos oficiales hasta noviembre, las remuneraciones de los trabajadores registrados aumentaron 34,7 por ciento interanual, alrededor de 6 puntos por debajo de las mediciones de inflación anualizada para ese mes. 

Los funcionarios de la cartera laboral afirman que la EIL ofrece el mejor anticipo para el comportamiento del mercado de trabajo registrado. Las cifras para noviembre habían renovado el entusiasmo de Macri y Triaca ya que la encuesta había anotado una variación positiva del 0,3 por ciento y una baja del 0,6 por ciento frente al mismo período el año anterior. La información difundida ayer, correspondiente al último mes de 2016, registró una caída mensual de 0,5 por ciento y una merma interanual del 0,7 por ciento. Como sucedió a lo largo del año, el comportamiento negativo se explica por dos sectores: la industria manufacturera y la construcción. Las actividades fabriles mostraron una baja de 0,6 por ciento mensual y 5,0 por ciento interanual afectada por la caída de la demanda interna, la apertura comercial y las menores exportaciones. Desde la cartera laboral explicaron que la caída mensual del 4,0 por ciento en la construcción responde a factores estacionales vinculados a la dinámica del sector, que se repite todos los años. La caída interanual en la actividad golpeada por los menores niveles de inversión y la baja en la obra pública llegó a 4,8 por ciento. El comercio, el transporte y los servicios financieros son los rubros que amortiguaron ese dinamismo contractivo tanto el mes pasado como durante todo 2016.

Después de la intensa caída observada en el primer semestre, los registros administrativos del SIPA muestran una situación estabilizada para el empleo registrado en el sector privado sin que se adviertan fuentes claras para una recuperación. Los datos mensuales desestacionalizados muestran leves variaciones que no mueven el amperímetro del empleo. La variación mensual arroja un alza de 23.441 empleos, 1,1 por ciento, que se traduce en una baja de 1740 puestos, 0,0 por ciento, cuando se analizan las cifras desestacionalizadas. En ese escenario, la caída interanual comienza a reducirse. En noviembre, a once meses de la asunción de Macri, se contabilizó una merma de 69.629 empleos asalariados registrados frente al mismo mes de 2015, una caída de 1,1 por ciento. Hasta julio, la contracción desde que empezó el gobierno de Cambiemos era de 132 mil empleos.

“Estamos yendo a otro modelo de país. Es un proceso de reconversión productiva. Obvio que duele muchísimo ver a 200 trabajadores despedidos en una empresa electrónica como Banghó. Pero por otro lado tenemos que saber que hay 39.999.800 argentinos que van a poder comprar computadoras más baratas. Estamos encarando un proceso que va a permitir un crecimiento sostenido del empleo y los salarios en el tiempo”, consideraron ayer desde el equipo que encabeza Triaca al referirse al conflicto en la empresa electrónica. En la lógica de las autoridades económicas y laborales, la creación de empleo es un objetivo subordinado a la baja de la inflación. El lunes Banghó confirmó el despido de 205 empleados en su casa central de Vicente López. Las instalaciones fueron tomadas por los trabajadores para que exigir su reincorporación y defender otros 600 puestos que también se encuentran en peligro (ver aparte). 

Junto con la reducción del déficit fiscal, la apertura a la competencia importada es una de las principales herramientas con las que el Gobierno pretende disciplinar los precios internos. El año pasado fue la primera vez desde 1975 que durante una recesión aumentó la importación de bienes de consumo medida en cantidades. Los resultados no fueron los prometidos. Devaluación y aumentos de tarifas mediante, la inflación marcó su nivel más elevado desde 1991. Sin embargo, la desregulación del comercio exterior ha sido a lo largo de la historia argentina una poderosa herramienta para mantener a raya los aumentos a costa del empleo y los salarios.

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