POLITICA

20 de julio de 2016

Gobierno teme una "tercera oleada" de alza de precios

BUSCA EVITAR UN AUMENTO SUPERIOR AL 40,9% DE 2002, CON LA SALIDA DE LA CONVERTIBILIDAD
La posibilidad de una nueva tendencia alcista para julio y agosto desvela al macrismo. El efecto paritarias, alza del gas y algunos servicios privados influiría negativamente. No debería superarse el 3% mensual.

Por ahora es por lo bajo. Pero el Gobierno comenzó a preocuparse por un eventual muy serio problema económico: ¿Qué sucedería si se diera, en este tercer trimestre del año, una nueva oleada inflacionaria; que arroje el resultado final del alza de precios de 2016 un nivel superior al 45% total? Ese resultado, si se diera, jaquearía terminalmente la intención de lograr un 1,5% mensual para el último trimestre; y, lo peor, provocaría un arrastre complicado para el próximo año. Para el 2017 el Gobierno quiere lograr, sí o sí, una inflación de no más de 20% (en lo posible 15%), y mostrar antes de las elecciones de medio término que la situación está definitivamente bajo control. 

Para esto hay que lograr que la tendencia alcista en los precios se frene y que sea real la máxima que reza que "lo peor ya pasó, y ocurrió en el primer semestre". El temor que comenzó a nacer en las últimas semanas entre algunos de los referentes económicos del Ejecutivo, es que la confianza en la máxima no se consolide; y empiece una nueva etapa de convencimiento de los principales agentes formadores de precios sobre que la denominada "inflación núcleo" no cede y que, incluso, puede haber una nueva presión alcista inmediata. Para el oficialismo se trata de una cuestión más psicológica que real, más allá que este mes comiencen a operar varios aumentos que afectan directamente la estructura de valores productivos del país comenzando, obviamente, por las tarifas del gas. Aún con el tope de 400% para las familias y 500% para las empresas. La prohibición judicial para que se ejecute este incremento sólo prorrogaría el efecto, más allá que en el caso de muchas compañías privadas, ya comenzaron a liquidarse las facturas. Otros aumentos de julio que deben tenerse en cuenta son las tarifas de diferentes servicios y los primeros pagos de las alzas salariales correspondientes a las paritarias 2016. 

Resultado complicado

El temor del Gobierno es que entre julio y agosto se genere un incremento en los precios que sostenga el índice cerca del 3% de junio (fue de 3,1% final), lo que provocaría que en el acumulado se ubique en el 35% para agosto o 37% para septiembre; lo que arrojaría un inevitable piso de 40% para todo 2016. Incluso, si se diera el promedio de 1,5% para el último trimestre del año, el resultado final sería de un complicado 44% o 45% para todo el ejercicio. Mostrar un número de semejante nivel sería un verdadero problema político para el macrismo: superaría incluso el 40,9% de 2002, año de salida de la convertibilidad, durante el Gobierno de Eduardo Duhalde. Este es el escenario, que según los principales economistas del Gobierno, debería comenzar a desmantelarse ya este mes; y que, dependería más de cuestiones psicológicas vinculadas a la confianza que de medidas concretas que tenga que tomar el Gobierno. 

Lo que quiere evitar el Ejecutivo, es que se produzca en este tercer trimestre de 2016 un fenómeno similar al que se generó entre fines de 2015 y el primer bimestre del año, cuando luego de la salida del cepo cambiario, la economía privada asumió la devaluación en dólares como un impulso para reestructurar precios, provocando un alza de 3,6% en enero y 4,8% en febrero, tomando en cuenta los valores del Índice Congreso (en rigor más bajos que los oficiales del INDEC en mayo y junio) . La segunda oleada inflacionaria del año se dio luego de los primeros ajustes tarifarios, y generó un incremento de 6,7% en abril, el nivel más alto de todo 2016. 

La estrategia política oficial para esta segunda parte del año, según el dictado de Mauricio Macri, y llevado adelante por el Ministerio de Hacienda de Alfonso Prat Gay es no culpar a los empresarios y señalar permanentemente que la causa del alza de los precios en el año es fruto de la "herencia recibida" en la economía de los años kirchneristas. Y que la única manera de reducir la evolución es trabajar seriamente sobre el déficit fiscal.

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