En una carta abierta que ya cosechó más de 1200 firmas, entre ellas las de 11 premios Nobel, investigadores y científicos de todo el mundo cuestionaron los recortes y restricciones impuestas por el gobierno de Mauricio Macri en ciencia y tecnología. Exigieron “medidas urgentes” para evitar “la disolución de los grupos de investigación y el éxodo de los científicos”.

“El sistema de ciencia y tecnología de Argentina está colapsando debido a recortes presupuestarios, reducciones de personal, incumplimiento de compromisos asumidos en subsidios para investigación y cooperación internacional y graves restricciones impuestas por el gobierno”, se lee en el documento emitido por la comunidad científica, que fue difundido en dos versiones, una en inglés y otra en español.
Señala además que “el Conicet está al borde de la parálisis”, que “los escasos presupuestos recibidos por los más de 250 institutos de investigación distribuidos en todo el país ahora son insuficientes para pagar las facturas del servicio, garantizar la limpieza y seguridad de las instalaciones o para reparar y mantener el equipamiento científico básico”. Y advierte que “se prevé un nuevo éxodo de científicos altamente capacitados”.

A continuación se transcribe el texto completo de la carta:

“AL PRESIDENTE DE ARGENTINA MAURICIO MACRI
Y LAS AUTORIDADES ARGENTINAS EN CIENCIA Y TECNOLOGÍA
Después de 12 años de continuo crecimiento y expansión (2003-2015), el sistema de ciencia y tecnología de Argentina está colapsando debido a recortes presupuestarios, reducciones de personal, incumplimiento de compromisos asumidos en subsidios para investigación y cooperación internacional y graves restricciones impuestas por el gobierno del Presidente Macri. Estas políticas, que incluyen el abandono de los tan necesarios planes de mejora de infraestructura y nuevas construcciones, no solo afectan al Consejo Nacional de Investigaciones Científica y Técnicas (Conicet) y la Agencia Nacional para la Promoción de la Ciencia y la Tecnología (Anpcyt), sino también a las Universidades Nacionales.
El Conicet está al borde de la parálisis. La supervivencia de este organismo fundado hace medio siglo por el premio Nobel Bernardo Houssay y que emplea a diez mil investigadores, un número similar de becarios doctorales y postdoctorales y casi tres mil técnicos está en gran riesgo.
Los escasos presupuestos recibidos por los más de 250 institutos de investigación distribuidos en todo el país ahora son insuficientes para pagar las facturas del servicio, garantizar la limpieza y seguridad de las instalaciones o para reparar y mantener el equipamiento científico básico.
También debe tenerse en cuenta que una devaluación de la moneda argentina (más de 9 pesos por dólar en diciembre de 2015 a cerca de 40 pesos por US$ hoy) ha obstaculizado enormemente el poder de compra de las becas de investigación, en pesos, que afecta dramáticamente a los grupos de investigación experimental y de campo en los cuales los reactivos y equipos importados son cruciales.
En solo dos años del nuevo gobierno, los salarios de los investigadores y académicos se convirtieron en los más bajos de la región geográfica. Con estipendios mensuales inferiores a 24 mil pesos para becarios postdoctorales (US$ 600), salarios apenas mayores para investigadores jóvenes y con una escala de desjerarquización para investigadores de mayor jerarquía, se prevé un nuevo éxodo de científicos altamente capacitados. Esto también se ve estimulado por la fuerte reducción en el número anual de vacantes disponibles en el Conicet para nuevos investigadores jóvenes que en 2016 se redujo abruptamente de 900 a 450.
Para completar este oscuro panorama, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva ha sido recientemente degradado a una Secretaría del Ministerio de Educación. Esta decisión política, con una gran carga simbólica negativa, revela cuán poco le importa a la administración del Presidente Macri la ciencia y la tecnología.
Científicos argentinos han levantado una bandera en defensa de la ciencia y la tecnología en el país. La disminución del presupuesto para el sector, impulsada por las políticas de ajuste impuestas por un acuerdo reciente entre el gobierno del Presidente Macri y el Fondo Monetario Internacional, marcará más reveses que tendrán un impacto directo en la sociedad.
Instamos al gobierno de Argentina a revertir estas políticas para preservar un sistema científico y tecnológico que ha sido un líder en América Latina y prevenir un éxodo inminente de científicos.
Parece obvio explicar la importancia de la investigación científica y tecnológica para cualquier país y cómo la dependencia tecnológica produce dependencia económica, política y cultural. El Estado es la fuerza motriz necesaria para apoyar y desarrollar proyectos públicos a gran escala destinados a resolver necesidades estratégicas, sociales y económicas.
Si no se toman medidas urgentes, el deterioro causará la disolución de los grupos de investigación, la parálisis de instrumentos muy valiosos y el éxodo de los científicos, desperdiciando así la inversión que Argentina ha realizado durante muchos años”. (APFDigital)

 

 

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