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SALUD

5 de junio de 2016

La salud del presidente Macri

Las afecciones a la salud de los presidentes o jefes de estado en ejercicio de su mandato, no son novedad. Seguramente el lector recordará al menos una noticia vinculada a la salud presidencial en los últimos años, en Argentina o en el extranjero. Esas noticias se advierten de mayor impacto al tratarse de una persona cuya función gubernamental resulta gravitante. Eso las amplifica y les da presencia una particular presencia en los medios.

En las últimas horas mucho se ha dicho sobre la salud del Presidente Mauricio Macri. El parte médico oficial refiere a la fibrilación auricular, que es la arritmia sostenida más frecuente, presentándose en el 0,4 % al 1 % de la población en general, aproximadamente. 
Su prevalencia aumenta con la edad, a partir de los 40 años, afectando al 10 % de la población de mayores de 80 años, dándose con más frecuencia en hombres (una relación 4/1 con las mujeres). 
La Fibrilación auricular es una arritmia benigna, pero puede ser el comienzo de la aparición de otros eventos cardiovasculares en el tiempo. Por ejemplo, aumenta el riesgo en un 30 % de accidentes cerebro vasculares de origen cardioembólico. Tratándose de una persona joven, que hace deportes regularmente ¿le puede ocurrir esto? ¿Qué fue lo que ocurrió en los últimos meses que significó un cambio en su salud? ¿Qué es lo que nos está ocurriendo para que cada vez tengamos más enfermedades cardiovasculares en gente joven? ¿Cuál es el estilo de vida que nos está enfermando? 
Disbalances. Tanto las enfermedades cardiovasculares, cuanto la diabetes, la hipertensión arterial, el cáncer, el Alzehimer, enfermedades de tiroides, enfermedades autoinmunes, etc son epifenómenos que ocurren en un organismo con “disbalances internos”, desequilibrios en la relación mente/cuerpo, de sus neurotransmisores, alteraciones hormonales, sobre todo en organismos expuestos al estrés crónico, lo que genera una respuesta inflamatoria generalizada. Nuestra exposición a tóxicos tanto internos como externos nos generan un estado de inflamación crónica liberando sustancias que dañan a las células, estos mecanismos están involucrados en el 90 % de las enfermedades que hoy se consideran “de moda”. Ninguna arritmia, ninguna enfermedad crónica aparece en un organismo equilibrado. 
El estrés agudo es algo fisiológico en nuestro organismo, nos prepara para la huida, nos alerta para defendernos de episodios en los cuales se encuentra en peligro nuestra vida, ahorrando energía para ser ocupada por los órganos que la necesiten en ese momento. Pero cuando estamos crónicamente expuestos al estrés (algo que generamos nosotros) dichas hormonas generan un ahorro de energía en nuestro organismo de manera sostenida, que conduce a frenar el crecimiento de las células (disminuyendo la liberación de las hormonas de crecimiento, favoreciendo la apostosis celular) y disminuyendo también la función del sistema inmunológico, que es el sistema que más energía consume para su funcionamiento, por ende disminuyen nuestras defensas. 
Estrés. Ninguna persona está preparada para el estrés crónico, razón por la cual nos estamos enfermando frecuentemente. La respuesta inflamatoria generalizada crónica es la responsable de la activación de respuestas químicas que aumentan la producción de radicales libres, favoreciendo el estrés oxidativo de todos los tejidos, uno de los mecanismos más importantes involucrados en la aparición de las enfermedades. 
Estar en un lugar en para el cual uno no está entrenado para responder de manera adecuada a la exposición de situaciones estresantes (y la mayoría de nosotros no lo estamos), donde uno está expuesto las 24 horas del día tanto a tóxicos internos como externos, es estar constantemente con riesgo de enfermarse. 
Cuando referimos a tóxicos internos queremos describir situaciones como la aparición constante de pensamientos preocupantes, ya sea por una amenaza real o por una amenaza que nos imaginamos o cuando estamos pendientes constantemente de los resultados de la toma de decisiones. En el caso que nos ocupa, un jefe de estado toma decisiones que, en momentos críticos, cuando cada medida que se toma es criticada por una parte de la población y de los medios, ello constituye un riesgo. Las preocupaciones permanentes, el no poder desconectarse, el no poder apagar su cerebro, los pensamientos negativos, son situaciones que llevan a que el cerebro libere neurotransmisores relacionados con el estrés (adrenalina, noradrenalina y cortisol) generando un estado inflamatorio crónico que nos predispone a enfermedades ya referidas. 
Alerta. Estar constantemente pendiente de lo que dicen la oposición, la prensa, la gente en general, estar expuesto a una dieta mediática diariamente, es estar en un alerta permanente, liberando las hormonas de stress constantemente, demandando un gasto de energía permanente favoreciendo el envejecimiento de nuestras células por ende de nosotros mismos. 
La función que más consume energía en nuestro cerebro a nivel del cortex prefrontal es la toma de decisiones y estar constantemente haciéndolo es un consumo de energía inmenso, favoreciendo el stress crónico y un estado de inflamación en el organismo. Imagine el lector tomando decisiones en cada reunión de las cuales dependen millones de personas. A cada uno de nosotros nos estresa una toma de decisiones para nosotros mismos o para nuestra familia. Imaginemos tomar decisiones para el futuro de un País. ¿Cuál sería la respuesta de nuestro organismo ante tal responsabilidad? ¿Lo toleraríamos ? 
Del mismo modo, un jefe de estado debe respaldar permanentemente a su entorno, a su gabinete en la toma de decisiones. Ello multiplica el estrés mental, porque ya no depende de uno, aún cuando uno quiera -como se diría en el fútbol- atajar todos los penales. El ejercicio del poder es muy difícil, y claramente tiene un alto costo en la salud física y mental. 
Salud mental. Entre los tóxicos externos a los que más frecuentemente estamos expuestos encontramos a los alimentos procesados, de índices glucémicos elevados y que contienen gluten (una proteína altamente inflamatoria) tanto como para nuestro intestino cuanto para nuestro cerebro. 
Deberíamos tratar la salud de manera integral, haciendo hincapié en nuestra salud mental, en el manejo de las emociones y nuestros pensamientos, realizando meditación, ejercitando técnicas de mindfulness o yoga, actividad física sostenida en el tiempo, mejorando el equilibrio mente/cuerpo, tomando conciencia que la alimentación es nuestra medicina, teniendo por tanto la posibilidad de prevenir las enfermedades más frecuentes del último tiempo con decisiones acertadas sobre nuestra calidad de vida. 

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