6 de enero de 2016

¿Comisario VIP?: las excentricidades que tendría el ex Jefe Policial de Federal

El polémico ex Jefe de Policía de Federal, Pablo Rojas, asumió el pasado 17 de diciembre en la Jefatura de San Salvador. Tras el acto, y al recorrer sus instalaciones, desde esa localidad dejan entrever que afloraron algunas excentricidades que ya produjeron varios rumores. El mismo fue quien semanas atrás acusó a un funcionario local de pedir su traslado.

Al parecer, Rojas, de recorrida por la Jefatura, preguntó dónde dormía el jefe de Policía. Un subordinado le mostró el lugar. Es una habitación del Casino de Oficiales, donde todos los jefes de Policía de San Salvador han pernoctado.

“Acá yo no pienso dormir”, parece que fueron las palabras de Rojas que se horrorizó de la cuasi pocilga que le mostraban y donde debía pasar las noches. Entonces, allí fue que tomó una decisión: “Quiero que me busquen una casa para alquilar”.

Otra determinación que habría tomado es que él no se movilizaría en otro vehículo que no fuera la Amarok cero kilómetro que recibió la Policía de San Salvador, pero con otra condición: que no esté ploteada como móvil policial. Por ende, habría mandado a comprar pintura blanca para pintar nuevamente la camioneta y que sea un vehículo no identificable.

La tercera definición, en el marco de sus exquisiteces es que esa camioneta él no la iba a manejar. Por eso, se puso a un uniformado como su chofer.

Pero la gran gota de un vaso casi lleno fue un hecho que se narró a este diario digital y que no deja de sorprender: al parecer el hombre había viajado a Paraná, a su ciudad natal, pero aparentemente la guardia la tenía él. Fue llamado telefónicamente para que vuelva a San Salvador. Entonces pidió un móvil para que lo vayan a buscar; pero, un uniformado llegó con la Ford Ranger a buscarlo y no con la Amarok. “En eso yo ya dije que no viajo”, habrían sido las palabras, tras cartón, habría ordenado que vaya hasta la capital entrerriana la camioneta que él quería para su traslado.

Fue así que tuvo que viajar la Amarok los 400 kilómetros que nos separan de Paraná, ida y vuelta, para que el señor jefe deba estar donde debía estar. En San Salvador, patrullando las calles como se comprometió. (REPORTECUATRO)

 

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