SALUD  24 de febrero de 2015

Cómo hacer para no caer en el síndrome post vacacional

Volver a la rutina puede causar en algunas personas síntomas como taquicardia, dolores musculares, nerviosismo y falta de interés.

Se van terminando las vacaciones, los chicos empiezan las clases, las casas van volviendo a las rutinas del año… y mientras para algunos es agradable volver a su trabajo y a su cotidianeidad, para otras personas el fin de las vacaciones se presenta con cierta sintomatología física como taquicardia, dolores musculares, nerviosismo, molestias estomacales, o cambios en el apetito, advierte la psicóloga clínica especialista en familia, Dina Laufer.

La experta asegura que también puede aparecer sintomatología psíquica con manifestaciones tales como tristeza, falta de interés, inquietud e irritabilidad. “A este sentimiento, algunos psicólogos y psiquiatras lo han llamado síndrome post vacacional”, afirma Laufer.

“En general, es una sintomatología pasajera - dura 15 días como máximo-, que está relacionada con la pérdida de ese momento de descanso o con el hecho de que faltan 350 días para volver a ese estado”, señala la psicóloga.

Sin embargo, aclara que cuando las manifestaciones del síndrome post vacacional se extienden en el tiempo “podríamos estar hablando de otro cuadro clínico”.

El estilo de personalidad tiene una relación directa con la probabilidad de padecer este síndrome al finalizar las vacaciones. En ese sentido, Laufer comenta que “las personas que peor lo pasan son las que ven las vacaciones como la solución a todos sus problemas, por tal motivo cuando se terminan y tienen que volver a la rutina, se angustian”.

Otro grupo más susceptible a padecerlo es el de quienes no tienen trabajo, ya que al concluir las vacaciones deben enfrentarse al reto de la búsqueda laboral.

En cambio, Laufer apunta que la vuelta de las vacaciones no les impacta tanto a los “adictos al trabajo”.

 

CONSEJOS

Si bien no existen recetas “mágicas”, hay ciertas acciones que pueden ayudar a que la vuelta de las vacaciones sea lo más agradable posible. Entre ellas, la especialista menciona:

No llegar de las vacaciones a casa el mismo día que se comienza a trabajar.

Entrar en el ritmo laboral de manera gradual.

Continuar realizando actividades sociales placenteras.

Realizar actividad física.

Volver a replantearse proyectos personales.

Realizar algún hobby.

“En el trabajo es importante y sería ideal realizar una primera reunión de manera informal donde uno pueda entrar en conocimiento de todo lo sucedido durante su ausencia”, sugiere Laufer, para luego agregar: “También ayuda establecer un orden de prioridades y planificar cómo irá resolviendo todos los temas pendientes, para poder asumir progresivamente las responsabilidades que implica el trabajo”.

Por último, la psicóloga invita a reflexionar: “Pensar en que somos privilegiados por tener trabajo y poder tomarnos unos días de descanso, ayuda a retomar nuestra rutina. Se trabaja para poder vivir y disfrutar de momentos como los fines de semanas, las salidas con amigos, el realizar un hobby y por qué no, también de una merecidas vacaciones”.

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