Por el grupo G de la Libertadores, venció 2-1 a Corinthians. Benítez y Romero en contra marcaron para el "Rojo", que llegó a 6 puntos, uno menos que su rival, y está segundo. Jadson descontó para los paulistas.

Independiente recuperó la memoria y recordó a aquel equipo que coleccionó elogios de propios y extraños en 2017.

Ocurrió en San Pablo, ante Corinthians , el mejor equipo brasileño y en un día clave para mantener sus aspiraciones de clasificación para octavos de final en la Copa Libertadores , como para ratificar todo lo que se cuenta de la mística, la historia y el peso de una camiseta.

Sus planteos pueden aceptarse o no en función de los pensamientos futbolísticos de cada cual, pero nadie puede negarle dos virtudes a Ariel Holan. Una es su capacidad de analizar a fondo cada partido por venir, cada posible movimiento del equipo que tendrá enfrente; de estudiar en detalle los que considera mejores métodos para lastimar en los últimos metros y limitar los daños en la retaguardia. La otra es que está muy lejos del fundamentalismo.

Todo el mundo conoce las preferencias del técnico de Independiente a la hora de pensar el juego, pero el esquema y los jugadores a utilizar en cada encuentro son adaptables y dependen de factores que exceden sus gustos particulares.

La movilidad, habilidad y velocidad del cuarteto ofensivo del Corinthians había sido un problema de difícil solución en el encuentro de ida y Holan decidió cambiar, sin mirar las críticas recibidas a priori. Porque en un partido donde necesitaba la victoria eligió quitar un volante de ataque para sumar un marcador central, pero bastó un minuto para darle la razón. Una gran jugada colectiva por derecha terminó con un remate de Silvio Romero que tapó Cássio y Benítez clavé el rebote en la red abriendo los mejores minutos del Rojo en los últimos meses.

Fue realmente muy bueno lo del Rey de Copas en ese primer tiempo donde desfiguró al vigente campeón del Brasileirao. Con una presión muy alta y efectiva, dos carrileros profundos, Maxi Meza enloqueciendo a Sidcley por derecha y Romero como descarga perfecta en punta. En ese largo rato logró el 2-0, tuvo ocasiones como para liquidar el pleito, le anularon incomprensiblemente un tanto a Alan Franco y fue el absoluto dominador del juego.

Pero si algo destacan del Corinthians en Brasil es su frialdad, su capacidad de cálculo y su implacable aprovechamiento de las pocas ocasiones que crea. Lo habia demostrado en Avellaneda y lo repitió en San Pablo. Su primera llegada asociada terminó con el descuento de Jadson y cambió las condiciones.

Retrasó la línea de presión el Rojo en el complemento, y aunque en el arranque se defendió bien con la pelota dejó de visitar con asiduidad a Cássio, le permitió al Timao adelantarse unos metros y comenzó a vivir en el alambre, favorecido por algunos errores groseros de Bustos, Franco y compañía.

Rodriguinho tuvo el empate en el 65 y Jadson a los 75, los ingresados Marquinhos Gabriel y Pedrinho empezaron a complicar con sus gambetas y ya nada fue igual. Domingo y Diego Rodríguez sostuvieron entonces a Independiente en el medio. Con eso le alcanzó para lograr un resultado que lo mantiene vivo en la Libertadores, para volver a hablar de mística e historia.

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