Luego de una espera que, como cada año, parecía interminable, se abrieron las puertas de acceso a la fiesta mayor de Gualeguaychú, y el Corsódromo de la ciudad entrerriana volvió a encenderse. Como es ya habitual desde hace algunos años, la tradicional inauguración y corte de cintas se cumplió hacia las 21.30, esta vez no solo en presencia de las autoridades municipales y de la comisión de carnaval, sino también del vicegobernador Humberto Bahl. Una hora antes del inicio del espectáculo, las tribunas contaban con escaso publico mientras que el sector VIP se mostraba prácticamente desierto. Pocos minutos mas tarde, se apagaron las luces generales y comenzó el paso de la carroza de Boa Samba acompañado por el juego de luces robotizadas; uno de los agregados que recibió el Corsódromo en años recientes y que han sumado al impacto del espectáculo. La incorporación del escenario móvil ha sido un acierto en materia organizativa en tanto ha permitido amenizar la espera hacia el comienzo del espectáculo para aquellos que cumplen con la recomendación de la organización de ingresar al predio de la estación entre una hora y cuarenta y cinco minutos antes del inicio del desfile.

La primera noche del Carnaval del País 2018, que lleva el nombre “Ricardo Pereyra”, ha sido probablemente la mejor cubierta en materia televisiva en toda la historia de la fiesta. Por primera vez un canal de alcance nacional realizo la cobertura en vivo y en directo. Aunque solo se transmitió un tercio del mismo, ha sido un avance considerable en cuanto a la apuesta en difusión y propaganda con miras a lograr un aumento en la cantidad de espectadores de las próximas noches. La cobertura fue completada por el streaming en internet de la cuenta oficial de carnaval del País, a través de Youtube.

Con una demora de aproximadamente 15 minutos, se inauguro la noche con el paso de la última Campeona Ara Yevi. El retraso, ocasionado por un desperfecto en una de sus carrozas, podría desembocar en quita de puntos, perjudicando desde un comienzo las chances de la comparsa de conservar el título.

Las tribunas mostraban un lleno considerable para el momento en que el primer integrante ingresó al circuito; lo cual pone en evidencia dos caras de la misma moneda: la desconfianza de público local en cuanto a la capacidad del espectáculo de comenzar en horario e insiste en llegar a último momento (pese a que esta falencia ha sido subsanada sostenidamente desde hace al menos tres años mediante reglamento) y la mejora en la logística de acceso a las tribunas que ha permitido al publico acceder a las ubicaciones más ágilmente que en otras ediciones.

No obstante, el inicio del desfile quedo en buenas manos. La comparsa dirigida por Leo Rosviar sobre idea y diseños del talentoso y multipremiado Joaquin Arias, piso el circuito con una comisión de frente novedosa y de alto impacto. Un ballet montado en zancos, con un vestuario elaborado y rico en detalles que combinaba mascaras pintadas a mano con flecos de tela, fue la carta de presentación para el tema 2018, “Mascarada”; un cuento en tono de leyenda que relata cómo evoluciona la máscara a lo largo de los años convirtiéndose en algo tan actual, como son las redes sociales, donde la gente suele esconderse incluso detrás de una careta electrónica.

La comparsa del Tiro Federal destacó en toda su longitud por el magistral manejo de la paleta de colores y la progresión de la misma de una escuadra a otra, aunque lejos de la intensidad cromática de los primeros anos de Arias. Pese a haber realizado cambios en el equipo de trabajo y a los notables faltantes de vestuario (particularmente en tocados), se apreció un crecimiento sustancial en el nivel del trabajo de dicha parte del taller que dirige Rosviar, el cual ya había situado la vara alta durante la ultima edición. Capta la atención la forma en que se intercalan escuadras con espaldares muy profusos en plumas de alta gama como gallos y faisanes, con otras totalmente carentes de todo tipo de plumas que, sin embargo, resultan muy efectivas. Las elecciones en cuestiones plumarias merecen un análisis pormenorizado, en tanto se generan escuadras que parecen constituidas solamente por bastoneros, mientras que otras captan la atención del espectador por el recurso a títeres, marionetas y cabezones; prácticamente una marca registrada del estilo Arias.

Llamò la atención la ausencia de integrantes en las carrozas, a excepción de la ultima que circulo con un pequeño grupo de integrantes vestidos con trajes correspondientes a la apertura 2015. En contraposición, el movimiento aplicado a la segunda carroza fue sin dudas de los mas atractivos de la noche. Por su parte, la bellísìima Nina Delmonte, brillo en su rol de reina con el traje mas exquisito y exuberante de todos. La comparsa contó, además, con el regreso a las pistas carnestolendas de la mediática Evangelina Carrozzo.

La victoriense Marisol Sanchez, frente a la batucada de Leo Steffani, hizo una presentación digna con un estilo mas cercan a la reina de batería que de pasista tradicional.

El único aspecto criticable radica en lo críptico de los temas propuestos por Arias, que le distancia artísticamente del publico común, aunque le ha reparado excelentes resultados con los jurados.

Al quiebre de la medianoche fue el turno de O’Bahia. “Constructora emocional”, el tema propuesto por el emblemático Rodolfo Rodríguez invita un recorrido por las emociones que marcan el discurrir de la vida del hombre.

El trabajo del mas experimentado de los tres directores en competencia fue la propuesta más clásica de la noche. La comparsa del Club de Pescadores lució el estilo definido de su director, impecablemente emplumado por Toto y Flavio Arakaki, con una paleta de colores luminosa aunque conservadora. Con la apertura a cargo de la muy elegante Lucia Castiglioni, en un traje que le sentaba muy bien, hizo su paso una extensa comisión de frente repartida en tres grupos, uno de bastoneras seguida por un ballet de corte futurista y un grupo de corte actoral represenando distintas emociones. En materia de puesta en escena nuevamente fue evidente la amplia experiencia de Rodríguez sobre un rubro en el cual ha demostrado ser muy eficiente. La comparsa desfilo organizada y sin baches.

En comparación con la comparsa del Tiro Federal, O’Bahía lucio en desventaja en materia carrocera, no tanto desde la perspectiva técnica (la realización estuvo a cargo de los hermanos Reynoso) sino conceptual. Sin embargo, es esperable que estas diferencias sean compensadas en noches venideras, considerando que es un clásico de las comparsas locales el no contar con la totalidad de los trabajos finalizados para la primera noche.

Es poco lo puede agregarse sobre una O’Bahia cuya realización fue confiada a un profesional que, es sabido en el ambiente, es una garantía. Prolijo y sistemático, Rodolfo Rodríguez no defrauda las expectativas.

El cierre estuvo a cargo de Papelitos, con el debut de Juane Villagra en el rol de director. Con el título “Carnaval Freak Show” la comparsa del Club Juventud Unida presento una parodia humorística basada en la política contemporánea estadounidense. Con trajes y carrozas de corte ambicioso, el trabajo de Villagra corre con el peso de la comparación con respecto a argumentos de años anteriores de la misma comparsa, a la vez que se despega de una herencia pesada con diseños que ponen en evidencia un estilo extremadamente personal. Colores puros, impacto cromático y fuerte cariz de diseño gráfico, colaboran a un espectáculo diferente.

Considerando que en todas se aprecian faltantes, o bien por la evidencia de dificultades en la puesta en escena, sumado a la abismal diferencia tanto estilística como argumentativa de las tres comparsas; es de suponer que gran parte del resultado estará sujeto a cuestiones discrecionales difíciles de prever. Esto hace patente la consolidación de una tendencia que ha seguido el Carnaval de Gualeguaychú en materia artística donde el ingreso de nuevos directores desde el año 2009 a la fecha ha hecho toda la diferencia. Es por esto también que las pautas creativas han variado lo suficiente como para alterar los parámetros con el cual los fanáticos de carnaval, que siguen los pormenores del espectáculo y las aperturas de sobres temporada tras temporada, podían anticipar un desenlace. El carnaval se ha renovado y la clave, claro está, es no temerle a la innovación, sea desde el área artística como dirigencial. Es quizás también en gran medida debido a esto que este espectáculo ha ido pudiendo reinventarse y renovar el romance con el público local y foráneo. Puede que aun quede mucho por mejorar, pero el camino ya esta señalado.



 

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