Después de un arduo trabajo en el terreno fangoso donde fue hallado el avión, se logró extraer los dos motores del Mitsubishi MU-2 matrícula LV-MCV que se accidentó en la zona del Delta del Paraná casi un mes atrás.

Uno de ellos estaba a unos tres metros bajo el agua y el otro un poco más hundido. Esta mañana se estaba coordinando el traslado de las piezas para ser limpiados y analizados.

Las dos motores fueron rescatadas por un equipo especial de Prefectura Naval y de personal de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) bajo la supervisión de la jueza Sandra Arroyo Salgado y de la titular de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil (Jiaac).

Ayer, el equipo forense del juzgado terminó con el retiro de los restos humanos, que quedaron en manos del Departamento de Medicina Forense de San Isidro para comenzar con el análisis de ADN. Así, continuaron los trabajos de remoción de la nave, indicó Pamela Suárez, a cargo de la Jiaac.

Una vez retirados los motores, que son las partes más pesadas de la aeronave, los peritos continuarán hoy con el rescate del resto del fuselaje y de la cabina, tarea que puede demandar aún varios días debido a lo inestable del suelo. "Estamos operando con varias bombas en el pantano para remover el agua", explicó la presidenta de la Junta.

La investigación que lleva adelante la JIAAC "tiene el objetivo de ver cómo respondieron las defensas del sistema aeronáutico para poder emitir recomendaciones de seguridad pero nosotros no hacemos investigaciones judiciales", agregó Suárez. La Junta ya se encuentra en contacto con los fabricantes de distintas piezas de la aeronave para determinar sus características. (La Nación)

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