El decano de los periodistas acreditados en la Casa Rosada, el Tano Roberto Di Sandro, cuenta intimidades y sus sensaciones de la reunión entre los mandatarios. Así vio Crónica el paso de la canciller alemana.

Sólo un día permaneció en la Argentina la canciller de Alemania, Angela Merkel. En la corta visita tuvo entrevistas con el presidente Mauricio Macri, representantes de empresas alemanas y breves contactos sociales, en los cuales tuvo oportunidad de plantear proyectos que encara el gran país europeo no sólo en la Argentina, sino en América latina.

Cuando llegó a la Casa Rosada, Macri la esperaba desde una hora antes. Exactamente a las 11.56 ingresó por la explanada de la Rosada y allí la recibió el mandatario local. La bienvenida fue muy emotiva, porque Macri le recordó algunos momentos que vivieron en diferentes eventos. Subieron al ascensor que los llevó hasta el primer piso y allí comenzó el diálogo a solas.

En tanto, en los alrededores de la oficina presidencial se ubicaron los integrantes de la delegación germana. Embajador, vocero y otros funcionarios. Muy pocos. Les sirvieron café y mucha agua mineral, mientras las dos figuras principales del diálogo seguían intercambiando iniciativas.

El Salón de los Científicos se estaba preparando, con detalles especiales, al comedor donde almorzaron ambos mandatarios y sus respectivos acompañantes. Ese salón también está en el primer piso. Allí funcionó alguna vez el Salón de Ceremonial y Protocolo. Un chef especial les preparó de entrada burrata con higos, tomates y aderezo de berro, con la presencia de un vino muy fino que apenas degustó la ilustre visitante.

Después, el plato principal lo constituyó un risotto de alcaucil con huevo soft. Muy poco pan, por lo menos lo que consumió la canciller, y le sumó abundante agua mineral. Como postre, mucha y variada fruta. Acompañaron a Merkel y Macri la vicepresidenta Gabriela Michetti, Marcos Peña, Fulvio Pompeo, el embajador en Alemania y el vocero del gobierno alemán.

Encuentro con periodistas

Tras el almuerzo, ambos mandatarios se fueron hasta el Salón Blanco. Allí los esperaba un amplio grupo de periodistas argentinos y alemanes. Antes de comenzar la conferencia de prensa -en un nuevo modo de esta época en la tarea- se sorteó quienes iban a preguntar. Se hizo la selección y salieron premiados para cumplir la misión.

Dos preguntas de cada nacionalidad. Por los argentinos cumplieron el requisito Santiago Lapelo, del diario La Nación, y José Antonio Gil Vidal por los canales TN y 13. En tanto, salieron sorteados los alemanes Micaela Kuisner y Andrea Sheike.

Todas las requisitorias se vincularon con la situación de ambos países y directamente ligadas al propósito de colaborar en la reactivación económica argentina. También acerca de la violencia terrorista que se advierte en el mundo. El contacto periodístico duró casi 30 minutos.

Después ambos saludaron y se fueron nuevamente al Salón de los Científicos, donde los aguardaban empresarios alemanes. Allí repasaron acuerdos que tienen mucho que ver con el deseo argentino de que se instalen en el país nuevas empresas germanas. Antes de las cuatro de la tarde todo había terminado en Gobierno.

En un repaso hecho por Crónica en las fuentes que siempre tienen algún "alimento" periodístico de tipo "trascendido", pudimos saber que se habló muchísimo de la situación argentina, pero "hay que aguantar decisiones futuras de Alemania en torno a inversiones".

Hay optimismo en cuanto a la radicación de sectores industriales del país europeo "pero van a producirse varios encuentros entre funcionarios alemanes y argentinos en lo que falta para terminar el año". Por ahora, a esperar si hay resultados positivos.



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